"Volé tal alto tan alto que le di a la caza alcance" (San Juan de la Cruz)

Y con papel de cebolla (por Laura Parker. madrid)
El pensamiento mágico y la reconstrucción digital de Nueva York (por Rogelio Villarea- MEXICOl)
Bienvenido Gorila
(por Gustabo Ott-VENEZUELA)
Globalización
(por JulioCarabeli - ARGENTINA
)
La televisión me mata
(por Fabiola Maqueda)
Écrire. Marguerite Duras.
(por Pilar Adón- España)
Salir del Armario
(por Leolo Lantxo- España)
Sylvia Plath: Más allá de los mitos
(por
Lisa Liibbe Lara)
La diferencia idéntica. Gertrude Stein escribiendo
(por
Heriberto Yépez)


Me pagan por mirar una pantalla
(por belén reyes)



Me pagan por mirar una pantalla.

Se supone que trabajo, se supone que estoy en una empresa seria. Se supone que tengo un proyecto, se supone. .
Levanto los ojos de la pantalla mientras mis dedos saltan por el teclado intentando describiros lo que veo. Veo extraterrestres . No se oye ni una mosca, apenas un leve ruido de yemas …y no de santa teresa.
Es muy importante poner cara seria de hacer algo.
(Si me vierais en este instante parecería que estoy embebida en mi trabajo. Acabas escribiendo versos, mandando mensajes de amor con cara de zombi sin una pizca de emoción, leyendo chistes sin descojonarte. Acabas así…acabas…)
Todo el mundo quieto pegado al ordenador, sólo se mueven los gerentes de un despacho a otro, las pisadas de la autoridad a mis espaldas me hacen minimizar la pantalla…las pisadas de la vida a mis espaldas me hacen minimizar el corazón.
Cientos de millones se invierten en proyectos que no sirven para nada...mientras el tercer mundo aúlla en los periódicos...Mi empresa se queda exactamente con la mitad de mi sueldo, se me encogen las tripas recordando las colas del paro. Hoy un compañero me ha dicho que por él pagan 15 millones al año, y cobra solo 3.

No quiero perderme en el mundo empresarial, quiero perderme dentro en el único paisaje que me devuelve a la vida, quiero perderme dentro donde la luz no es de Hidroeléctrica española. Va pasando la mañana mientras escribo, escribo por no reventar.
He olvidado tantas cosas…Me levanto a las 6 me lanzo a la M30 y llego al trabajo a las 7 cuando el guardia jurado bosteza. Enciendo el PC, miro el correo, me leo el país, me leo la cartilla interna, (belén paciencia, hay gente que no tiene trabajo, da gracias por lo que tienes, actualiza tu web, bájate manuales de la red, aprovecha el tiempo…) .. Pero el tiempo se aprovecha de mí, me chupa la yugular, me succiona las ganas , la ilusión. Se lleva mi juventud… El puto tiempo que jamas se detiene en los momentos hermosos, él no, él sigue aunque la vida nos pare, le importa un huevo saltar por encima de nosotros aunque le roguemos que nos espere, que una parada afectiva nos puede durar años, pero él sigue su curso, tan chulo y prepotente...Un día te despiertas del dolor, de la inmovilización, de la herida y te das cuenta que tienes 36, 50, 70 años y no sabes donde estas y no te reconoces... Se supone que estoy trabajando , se supone..."
belen reyes
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El pensamiento mágico y la reconstrucción digital de Nueva York (por rogelio villareal)
 


Pasado y presente: de Aztlán a Nueva York

Antes de la llegada de los conquistadores españoles a tierras mesoamericanas algunos extraños presagios ya habían dado noticia de ellos: cometas, rayos, incendios, ídolos que transmiten funestos mensajes, demonios que advierten de la inminente tragedia, hombres de dos cabezas, personas que hablan en estado de trance, raros ejemplares de aves multicolores y espejos escondidos en cavernas misteriosas. Así, para entender el catastrófico presente, Moctezuma y sus sacerdotes recurren al pasado para descubrir en él las claves de lo que sucedía. Pero, como escribe Tzvetan Todorov en La conquista de América:(1)

Todo lleva a creer que los presagios fueron inventados después de los hechos; pero, ¿por qué? [...] En vez de percibir este hecho como un encuentro puramente humano -la llegada de hombres ávidos de oro y de poder- pero, cierto es, inédito, los indios lo integran dentro de una red de relaciones naturales, sociales y sobrenaturales, en la que el acontecimiento pierde de golpe su singularidad: de alguna manera se encuentra domesticado, absorbido en un orden de creencias ya existente. Los aztecas perciben la conquista -es decir, la derrota, y al mismo tiempo la superan mentalmente, inscribiéndola en una historia concebida según sus exigencias [...]: el presente se vuelve inteligible, y al propio tiempo menos inadmisible, en el momento en que podemos verlo ya anunciado en el pasado.

Más allá del hecho de que algunos acontecimientos trascendentes parecen haber sido antecedidos por señales premonitorias que los prefiguran, como si se tratara de tímidos y esporádicos avisos que escapan del futuro para advertirnos ahora, en el presente fugaz, es significativo ver cómo esa suerte de razonamiento mágico pervive en el mundo racional tan caro a Occidente. Un fenómeno similar al de los presagios entre los aztecas, aunque de signo contrario, pudo observarse después de los ataques suicidas a las Torres Gemelas (¡qué lejano parece ya este acontecimiento en el tiempo!), incluyendo ciertos indicios que, vistos a posteriori, podrían haber anunciado la tragedia: las múltiples alusiones cinematográficas a los ataques terroristas e intergalácticos a Estados Unidos, o el disco de los raperos de The Coup [el golpe] que lucía en la portada a los dos cantantes haciendo bromas frente a unas torres gemelas en explosión (este disco fue retirado del mercado, al igual que en varias películas sin estrenarse se eliminaron o sustituyeron las escenas donde aparecían esos imponentes edificios). Si bien podemos calificar de pasivo el razonamiento azteca por cuanto asumía el carácter inexorable de la invasión y la conquista, el de los neoyorquinos y estadunidenses en general no es menos mágico, aunque creado y fomentado por la imaginería cinematográfica y el belicoso discurso oficial que ve en Estados Unidos, desde su fundación, el pueblo más fuerte y justo de la historia. De ahí que no pudieran concebir un acto de odio extremo contra su civilización. Y de ahí también la furiosa respuesta contra Afganistán y la orgullosa reafirmación de su dominio sobre el mundo. El pensamiento mágico de los mesoamericanos les ayudó a sublimar la derrota en función de un pasado que auguraba el futuro escabroso pero ineludible. El pensamiento mágico de los estadunidenses los hizo remontar la mayor tragedia en la historia de su país en aras del predominio sobre el resto del mundo.

Catarsis y reconstrucción
Ahora han desaparecido casi totalmente, pero a las pocas horas del atroz y espectacular atentado bromistas anónimos de todo el mundo hicieron circular por la red decenas de bromas e imágenes digitales que ironizaban con mayor o menor gracia sobre la tragedia: un despistado turista se hacía tomar una instantánea en lo alto de una de las Torres mientras uno de los Boeings se aproxima detrás de él/ King Kong, posado sobre las torres gemelas, atrapaba al vuelo uno de los aviones destruyéndolo mientras el otro revolotea alrededor/ el Hombre Araña se preguntaba extrañado dónde quedaron las Torres/ el magnífico par de edificios lucía en su nueva edición electrónica sendos boquetes que permiten el cómodo paso de aeronaves a través de su estructura -diseñada por un imaginario arquitecto mexicano/ una construcción descomunal en forma de falo suplía al antiguo WTC alzándose retadoramente sobre el horizonte neoyorquino/ el perfil del Nueva York del año 2006 aparecía sembrado de mezquitas/ de la cabeza de la estatua de la Libertad pendía un largo velo árabe/ y así, una avalancha de imágenes (que también son comentarios y verdaderas declaraciones) entre las que podía verse una grotesca escena de Bin Laden sodomizando al compungido presidente Bush. Como en las aparatosas superproducciones hollywoodenses, la tecnología digital hacía posible la reconstrucción catártica o burlona del paisaje de la gran urbe de cristal y acero. En su célebre obra El retorno de los brujos, Louis Pauwels y Jacques Bergier reproducen un relato donde un monje del futuro, en penitencia en el desierto, encuentra un diagrama de circuitos que explican el funcionamiento de algún arcaico aparato electrónico. Sin embargo, él cree que se trata de un pergamino sagrado dibujado por un ilustre santo que vivió antes del holocausto nuclear y se da a la empeñosa tarea de embellecerlo con caligrafía y líneas de colores.(2) Imaginemos el asombro de los arqueólogos de un futuro remoto cuando descubran documentos fotográficos -por ejemplo, las postales neoyorquinas que fueron retiradas de las tiendas hace meses- de las Torres Gemelas antes y después de los avionazos -esto es, las reelaboraciones digitales- y concluyan que existió una vez una gran civilización que fue capaz de resurgir de entre sus ruinas. O que quizá desapareció al cabo del tiempo víctima de un feroz bombardeo nuclear, como sugiere la última escena de El planeta de los simios en su primera e insuperable versión, cuando Charlton Heston mira estupefacto los restos semienterrados de la estatua de la Libertad. Nueva York es una ciudad mítica y universal casi desde su fundación. Si el increíble atentado terrorista consternó a casi todo el mundo es porque Nueva York se había "desprendido" un poco de Estados Unidos: no sólo es una de las principales capitales del arte, la cultura y las finanzas, sino sede de todas las nacionalidades del mundo, un verdadero crisol donde italianos, irlandeses, judíos, latinoamericanos, africanos y asiáticos creían haber encontrado el mejor de los mundos posibles. La ciudad de Warhol y Rockefeller, de los hermanos Marx y de los Talking Heads. La ciudad prototípica del futuro, animosa y optimista, antítesis del sombrío Los Angeles de Blade Runner. La urbe de todas las razas y todos los pueblos -como lo prueba el triste hecho de que entre los muertos de las Torres Gemelas había personas que procedían de cien países.

Arte y memoria
Para perpetuar la memoria del desastre varios artistas radicados en Nueva York han hecho varias sugerencias. La escultora Louis Bourgeois propone la construcción de un monumento a los muertos con sus nombres grabados en el terreno que ocuparon las Torres. La artista conceptual Barbara Kruger piensa en la construcción de un parque en torno a un fragmento de los restos de la estructura de una de las Torres. John Baldessari, en cambio, plantea la construcción de un parque con dos prados rectangulares para señalar en lugar que ocuparon las Torres y plantar, en su derredor, un número de árboles igual al de las víctimas; en el sitio donde estuvo el estacionamiento sugiere la edificación de un anfiteatro que muestre permanentemente los rostros de las personas fallecidas el 11 de septiembre. Varios artistas más, residentes en el programa del Consejo Cultural del Bajo Manhattan -que se alojaba en la torre 1- proponen simplemente la reconstrucción virtual del conjunto del WTC. Una hermosa imagen digital apareció en las portadas de varias revistas americanas y europeas (El País Semanal, por ejemplo): la silueta luminosa de Nueva York se recorta contra un cielo oscuro atravesado por dos torres de pura luz que se pierden en las alturas. La fotografía digital, sabemos, es un espacio donde se puede hacer confluir naturalmente diferentes tiempos y lugares, al igual que Nueva York, sede intemporal de tradiciones y culturas primitivas y posmodernas en constante movimiento, cohabitación y regeneración. Quizá ninguno de los bromistas virtuales haya acertado del todo al recrear el Nueva York después de los ataques: ¿nuevas torres o más mezquitas? Quizá en lugar de las Torres se construya un plácido jardín que honre la memoria de los seis mil ciudadanos del mundo que vivían y trabajaban en la mítica, entrañable, deslumbrante ciudad sin sueño. Las Torres, paradójicamente, habrán desaparecido del mapa real y de películas que aún no se estrenan, pero seguirán existiendo en las millones de copias digitales que darán la vuelta al mundo arrancando sonrisas fugaces, muecas de extrañeza, miradas nostálgicas.

[2002]
Talía Jiménez, musicóloga radicada en Nueva York y entrañable amiga, me escribió lo que sigue:

Mi querido Roger: Tu texto sobre Nueva York me toca el corazón. Será porque estuve aquí cuando pasó y lo que dices tiene mucho sentido. Entre los que estábamos aquí, hablamos sobre nuestras "premoniciones" y yo pienso en cómo reflejan nuestra personalidad. Mi actitud antes del ataque había sido: "Qué raro que los terroristas no hayan atacado las torres gemelas. No, claro, por supuesto que no se atreverían!" Considero a Nueva York una ciudad-diosa, tal como la Ciudad de México. Quizá por eso creía que era intocable. Las ideas para la reconstrucción del WTC son interesantes pero no novedosas. Una de ellas me recuerda el monumento al holocausto de Boston. No recuerdo al artista, pero se trata de altos paneles de vidrio en los que están tallados todos y cada uno de los números de los prisioneros que murieron en los campos de concentración. Quizá, la mejor opción, sería reconstruir el WTC totalmente para mostrar que los problemas que causaron el ataque siguen ahí, de los dos lados: el capitalismo ciego y el fundamentalismo religioso, ambas fuerzas del mismo calibre. En cuanto a los chistes electrónicos, pues sí, fueron formas de tratar de entender lo acontecido (nunca faltan: San Juanico, el temblor que destruyó la Cd. de México, etc.). Lo extraño fue que mi risa era amarga, todavía lo es. Hace poco vinieron mis hermanos Sergio y Areli de visita y los llevé a donde habían estado las torres. Siempre que ando por ahí me entran ganas de vomitar. Mi alma aún no quiere creer que existan fuerzas más grandes que la compasión. Sin embargo, también pienso en lo que decía Robert (?) Wright en su libro _Non-Zero: The Logic of Human Destiny_: la guerra es la norma, no la excepción. Te mando un abrazo muy fuerte. Yo también te extraño.
Talía

1. Tzvetan Todorov, La conquista de América. El problema del otro, México: Siglo XXI, 1995, pp. 82 y 83.
2. "Cántico a san Leibowitz", de Walter M. Miller, en El retorno de los brujos, Barcelona: Plaza y Janés, 1990, p. 265

rogelio villareal

 
 
Y CON PAPEL CEBOLLA
por Laura Parker


A veces me pregunto cosas y cuando no las entiendo, intento imaginarme el proceso por el que llegaron a ser... como son.
Veamos, sin ir más lejos: los bancos. Si, los bancos de la calle, los que se supone que sirven para sentarse, hechos en hierro con bonitos arabescos. Para sentarse... en ellos. ¿Con que finalidad? ¿Comodidad? ¿Contemplacion? ¿Apalancarte? ¡NO! Ni se te o-cu-rra. Son un potro de tortura. El hierro se te clava en los riñones y el culo se queda helado. ¿Que como es posible y porque se eligieron así? Muy fácil. Vamos a echarle un poco de imaginación. Basta visualizar el momento en que el arquitecto-amigo-amiguete-primo-cuñado-hermano o "recomendado" del funcionario de turno del organismo oficial presenta su proyecto diseño. Ese primer apretón de manos, trajeado y pulcro, que desemboca en el momento "proyectazo". Imaginemos la mesa del despacho y sobre ella: la propuesta de utilidad urbanística. En carpeta profesional, hecho a carboncillo, con sus sombras, rectas, el papel cebolla cubriéndolo con decoro y profesionalidad…. También me imagino sobre papel los asientos de las nuevas paradas de autobús. El difuminado casi en relieve de las curvas de ese diseño futurista cercano a Giger o Moebius. Pero, siéntese usted y la reacción aerodinámica será inmediata porque la gruesa barra que hay detrás, a la altura de la riñonada, amen del frío en las posaderas le propulsaran de tal forma que se levantara de inmediato Así, de pié, podrá contemplar el diseño… a distancia.
Puedo imaginar cuando eligieron la barra. La vieron formidable, brillante, sólida, elegante... Lastima que solo la miraran....sin probarla...Se iba sentar tanta gente después...
Donde no se llegan a sentar, o incluso no se sabe bien que hace uno allí es en los porches o soportales (por llamarlos de alguna forma) de los autobuses de largo recorrido. Una serie de tablones. Diseño; La margarita. Te mojas- no te mojas, te abrasas-no te abrasas.
Otro expediente X. La línea 7 del metro. Las barras laterales, de color naranja que encierran los cuatro asientos, como si se tratara de una atracción de feria de la que no vas a poder salir. Del sentimiento claustrofóbico que me provocan nunca deseé que quedara un asiento libre.
Supongo que en ese proyecto colorearían las barras con un naranja soberbio, que transmitía una sensación alegre y festiva, como de juguete, y a lo mejor, el diseñador, lo entregó con una carpetilla de diseño inusual que añadió un tono de poderío innovador a la cosa
Ahora, el Oscar al mejor diseño para crear paranoia, es el que provocan las nuevas puertas-taquilla del metro. "Los cristales asesinos "Le maté porque se quería colar". Uno pasa siempre con la sensación de que esta ultima vez, también salvó el pellejo, pero por si acaso no lo comenta. Es una percepción íntima y atávica. Mejor no desvelarla ¿Añadirían al dibujo una flechita o símbolo que indicara el concepto de movimiento? ¿No seria mas apropiado haber puesto un icono "gore"?
¿Y los edificios? Donde aparecen todas esas ventanitas juntitas con repisitas, que al natural nos parecen agobiantes pero tan cucas sobre papel... Todo tan ordenado, tan diseñado, tan difuminado... ¿Son para vivir?
¿Quién es "el conejillo de indias de todo esto? ¿Lo prueban? ¿Lo piensan antes de ir al restaurante a comerse unas cocochas?

 
 
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