RICARDO DÁVILA


ELENA FUENTES


Estuviste sola de ti...


Estuviste sola de ti por mucho tiempo,
buscándote en mí a todas horas.
Decías que te faltaba, mirándome a los ojos;
decías: ¡me faltas! cuando tenías tus manos
    en las mías.
Jamás te falté,
tú más que nadie lo sabe.
Jamás mis manos se separaron de tus
    hombros
y mi mirada nunca dejó de cuidar tu
    espalda.
Estuviste sola de ti por mucho tiempo.
Yo te guardé en mis brazos para que no te
    pasara nada;
abracé tu alma en mí, para que el mundo
    exterior no la tocara.
Nunca te falté, estuve contigo más que tu
    propio cuerpo.
Te faltabas tú.
Por eso te dije, por eso aquí lo repito:
aquellas lágrimas que derramabas en el vacío
    de la noche
aquellas lágrimas que te dolían, que me
    dolían más a mí,
no eran por mi culpa.



Cada quinientos años

Cada quinientos años, alguien desafía
las olas,
lanza gritos desde la orilla,
intenta apagar las aguas con su fuego.

Y el viento reparte la tormenta por el
mundo,
cuando se siembra una historia en el mar.





Sin Título

Ya sé que eres ritmo
tu costado me dice que mi costilla lo sabe
me dueles adentro, yo te duelo
de lo que me falta te hicieron, te sobro
por eso te busco, me busco
entre la gritería de la calle
gritando más fuerte
diciendo tu nombre sin saberlo
Ya sé que eres ritmo
aquí te abro la puerta
te acerco la silla
pon tu brazo en el mío:
déjame que me siente a escucharte.








Aclaración científica

Antes que los astronautas,
los poetas llegaron a la luna.


 



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